Aunque la palabrita se las trae, parece que la geolocalización está aquí para quedarse. Todo empezó con aplicaciones como Google Latitude, que nos permiten compartir nuestra posición con otros usuarios y a la vez ver en un mapa dónde se encuentran ellos. Y dado que la mayor parte de nuestros contactos no están en Google sino en las redes sociales, era sólo cuestión de tiempo que la geolocalización llegase a éstas y, en particular, a Twitter.
En el último posts hablábamos de la decidida apuesta de Twitter por facilitar el desarrollo de aplicaciones que utilicen datos de geolocalización. En éste vamos a hacer una lista de algunas de las prestaciones (comerciales o no) que serán posibles gracias a este tipo de datos.
Junto con estos usos beneficiosos para individuos y empresas, la geolocalización abre también la puerta a un montón de cuestiones relacionadas con spam y privacidad. En breve dedicaremos un post a estos aspectos, y hablaremos de qué podemos hacer los usuarios de Twitter que no queramos dar pistas sobre nuestra ubicación.
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